Descubre los encantos de Bristol

Astilleros en Bristol

En Inglaterra encontramos rincones alucinantes; y es que no sólo Londres merece la pena ser visitado. Un ejemplo de ciudad interesante es Bristol, urbe portuaria e industrial que fue devastada durante la II Guerra Mundial pero que ha sabido reconstruirse y reinstaurarse como potente centro económico y cultural.

En Bristol hay muchísimo para hacer. No podemos olvidar que esta ciudad es famosa por su industria musical; y es que en Bristol encontramos numerosos locales para actuaciones musicales. Muchos lugares distintos para poder escuchar música en directo de cualquier tipo, ya sea rock, jazz o indie.

Una ciudad portuaria e industrial devastada por la II Guerra Mundial. Con una presentación así no entran ganas de visitarla, y sin embargo… Con su puerto omnipresente, sus edificios románicos y góticos testigos de su próspero pasado, su centro ampliamente reconstruido tras la guerra y sus barracones convertidos en restaurantes o galerías de arte, Bristol es una ciudad cuyo dinamismo no hace sino afirmarse.

El tema del alojamiento en Bristol también es bastante atractivo; y es que encontramos un sinfín de establecimientos de gran calidad como el Hotel Mercure Brigstow Bristol, un establecimiento de 4 estrellas ubicado en Welsh Back, a orillas del río y a tan sólo 2 minutos del centro de la ciudad o bien el Novotel Bristol Center, hotel de 4 estrellas ubicado en el centro de la ciudad muy cerca del Exploratory Science Centre.

St Mary Redcliffe en Bristol

St. Mary Redcliffe en Bristol

La parte cultural, además de la música, la ponen sus edificios y museos. Encontramos así lugares destacados como St Mary Redcliffe, con una hermosísima fachada gótica que evoluciona del estilo inglés primitivo al decorado. De ella dijo la reina Isabel I que fue construida de piedra clara de Dundry. Sorprende su fachada, pero también nos asombrará su interior con piezas como las pilas bautismales o un candelabro de cobre del siglo XVIII.

No es el único templo, aunque lo cierto es que es uno de los más famosos, pero también encontramos otros en la ciudad como la Catedral de Bristol, una antigua abadía agustina con estilo gótico perpendicular que destaca por su exterior pero también por las dos capillas dedicadas a la Virgen que resguarda en su interior. Una es conocida como la antigua capilla de la Virgen. La otra, simplemente como capilla de la Virgen, y la diferencia entre ambas es más que evidente, siendo la primera bastante sobria y la segunda un ejemplo de grabados y colores.

Catedral de Bristol

Catedral de Bristol

También hay otros lugares interesantes como la Casa Gregoriana, un edificio que fue diseñado en 1790 por William Paty para un gran terrateniente productor de caña de azúcar. Esta casa de piedra es típica de finales de XVIII y cuenta además con un precioso mobiliario en su interior, mobiliario de la época, evidentemente.

El teatro real es otra de esas paradas que no podemos dejar de hacer. Es la sala más antigua de todo el país. Fue inaugurada nada más y nada menos que en el año 1766 y desde entonces ha sido uno de los centros culturales más importantes de Inglaterra. Además, todo sea dicho, cuenta con historias bastante interesantes; y es que se dice que en su interior merodea el espíritu de una dama negra y de un hombre llamado Richard.

Si nos gustan los museos, teniendo en cuenta el pasado y presente industrial de Bristol, merece la pena visitar el Museo Industrial de la ciudad. Está ubicado en el muelle del puerto y nos irá narrando la historia industrial de esta hermosa ciudad mostrándonos, entre otros, un sinfín de vehículos de transporte, como carruajes, calesas, vagones de ferrocarril o motos. Pieza clave del museo es el Mayflower Steam Tug, restaurado y en funcionamiento.

Estos son sólo algunos de los lugares que podemos visitar en la ciudad, pues lo cierto es que la lista de cosas para hacer y ver es verdaderamente extensa, destacando también el Zoo y acuario de Bristol o el Puente colgante de Clifton. Sin duda un lugar interesante en el que no nos aburriremos ni un sólo minuto.

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