Un paseo por Hobart, capital de Tasmania

Hobart

Hobart es la capital de Tasmania, y puede considerarse como la segunda capital más antigua de Australia tras Sídney. Fue fundada en 1803 como colonia penal, y desde entonces no ha dejado de crecer, llegando a tener más de 200.000 habitantes.

Está ubicada en la desembocadura del río Derwent, a los pies del majestuoso monte Wellington (1.270 msnm), y es un destino realmente interesante lleno de patrimonio cultural y rodeado de una estupenda naturaleza, propia de esta hermosa isla.

Se trata de una ciudad moderna y viva, llena de diversión nocturna y diurna, restaurantes y tiendas. Algo que encantará a los turistas más activos. Además, podemos visitar lugares tan interesantes como Salamanca Place, un conjunto enorme de almacenes situado en plena ciudad. Su importancia reside en que es el punto de reunión de los mercados al aire libre más importantes de toda Australia.

En Salamanca Place se celebran eventos importantes para la ciudad. Por ejemplo, el 31 de diciembre comienza la carrera de yates Sidney-Hobart, pudiendo observar la misma desde estos almacenes. Además, también se celebra el famoso Hobart Summer Festival, un evento en el que se da a conocer lo mejor de la gastronomía tasmana.

Si te gustan los museos podrás visitar el Museo Marítimo de Tasmania. Se trata de un interesante recorrido a través de la historia entre Tasmania y el mar. Una evolución de la tradición pesquera y marítima de la isla, y concretamente de esta ciudad, primer asentamiento en la misma.

Hobart también destaca por su magnífico Real Jardín Botánico de Tasmania. Es un área de recreación popular que está relativamente cerca del centro de la ciudad. Es interesante por su evidente belleza, pero también por ser el segundo jardín botánico más antiguo de toda Australia.

No podemos perdernos tampoco la Sinagoga de Hobart, la más antigua de toda Australia y un raro ejemplo de estilo egipcio en su fachada. Sin duda llamará nuestra atención.

En otro orden también debemos visitar el Tasmanian Museum y Art Gallery, la zona del Puerto de Hobart, la Oficina central de la Australian Antartic Division, el Battery Point o el puente de Tasmania que une las dos orillas de Hobart.

Además, tenemos una última visita imprescindible que nos transportará a los primeros años de Hobart, cuando se creó como colonia penitenciaria. Se trata de Port Arthur, una prisión que se construyó en un islote próximo a la costa.

Port Arthur fue conocida como la prisión de donde no se puede escapar. Un nombre bastante apropiado, pues se trataba de una prisión de máxima seguridad. En ella se albergaron hasta 1100 convictos y por su época fue muy conocida por encarcelar a los criminales más peligrosos de esta parte del mundo.

Una visita al recinto nos pondrá los pelos de punta, pues hay que destacar que este lugar fue pionero en remplazar los castigos físicos por los psicológicos. Las torturas psicológicas eran tan fuertes, que muchos se arrojaban al mar, lleno de tiburones, para intentar escapar. Mientras, otros sencillamente optaban por quitarse la vida.

Como podemos ver, en Hobart hay un gran número de cosas para hacer y ver. Por tanto, es una excelente opción si deseamos viajar a Australia, concretamente Tasmania.

En cuanto al alojamiento, lo cierto es que la ciudad cuenta con una amplia oferta de establecimientos de calidad.

Destacamos por ejemplo el Hotel Islington, un estupendo establecimiento de 5 estrellas que se aloja en un edificio construido en 1847. Ofrece unas vistas impresionantes al monte Wellington y cuenta además con habitaciones realmente lujosas, decoradas con obras de arte originales y antigüedades de gran belleza.

El Salamanca Wharf Hotel, es un establecimiento de 5 estrellas situado en el centro histórico de la ciudad, a tan sólo 5 minutos del paseo marítimo. Cuenta con habitaciones lujosas, un restaurante con platos deliciosos y conexión WiFi entre otras cosas.

Por último, destacamos el establecimiento The Henry Jones Art Hotel. Se trata de un mítico hotel de 5 estrellas ubicado en un conjunto de almacenes de la década de 1820 completamente renovados. Lo cierto es que sus interiores son cálidos hasta el extremo, mostrando así una delicadeza increíble a la hora de decorar las habitaciones y equiparlas con todo lujo de detalles.

Foto vía:  sailfinalstraw

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