Escapada de dos días en Praga

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Aunque los días fríos llegan con fuerza, nunca es mal momento para hacer una pequeña escapada por Europa, sobre todo a ciudades a las que el clima invernal no les sienta nada mal, como por ejemplo Praga.

Ante la gran duda de si se puede o no visitar Praga en dos días, la respuesta es sí. Es evidente que en 48 horas no dará tiempo a ver la urbe en su totalidad. No obstante, los monumentos más destacados, aquellos que han catapultado a esta romántica y encantadora ciudad, podrán admirarse sin problemas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que la ciudad turística de Praga cuenta con muchas zonas diferentes y distritos. No obstante, para visitar los monumentos más importantes podemos centrarnos en 4: La Ciudad Vieja (Stare Mesto), el Barrio Judio (Josefov), Hradcany y la Ciudad Pequeña (Mala Strana).

Para organizarnos un poco mejor, podemos dividir estas zonas en dos días. Así, durante la primera jornada podrás ver Stare Mesto y Josefov y dejar las otras dos (al otro lado del río) para el segundo día.

Comenzar el recorrido por Staré Mesto es sin duda un acierto. Se trata de la zona más turística de Praga, la que más vida alberga. Está llena de plazas, iglesias y bares, muchos bares. Asimismo, también cuenta con visitas interesantes para poder admirar de cerca la belleza arquitectónica de la ciudad.

Destacables son la Plaza de la Ciudad Vieja, que es conocida como una de las ciudades más bonitas de toda Europa y que, entre otros, alberga el Ayuntamiento de la Ciudad. Además, en esta plaza también encontrarás el famosísimo Reloj Astronómico, una de las imágenes más famosas de la urbe.

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Es interesante conocer también el Clementinum, un antiguo colegio jesuita con una preciosa biblioteca, así como la torre del reloj, desde la cual admirarás las mejores panorámicas de la ciudad.

No te olvides de otros encantos como la Torre de la Pólvora, una de las más bonitas y con más historia de la ciudad, así como de las iglesias de esta zona: Nuestra Señora de Tyn y la de San Nicolás.

Muy cerca de Stare Mesto está Josefov, el conocido como barrio judío. Este lugar es quizá el más sobrecogedor de Praga; y es que, entre todas sus visitas, el Antiguo Cementerio Judío destaca como una de las visitas más impactantes de la ciudad. Creado en 1439 tras varios siglos quedó sin espacio. Así, los cuerpos eran enterrados unos encima de otros, llegando a más de 10 en un mismo espacio. Hay más de 12.000 lápidas y aproximadamente 100.000 personas enterradas aquí.

Evidentemente las sinagogas son otra de las visitas imprescindibles en esta parte de la ciudad. Descubre la sinagoga de Pinkas, la de Maisel, la sinagoga española (una de las más bellas), la de Klausen, la sinagoga Alta y la conocida como Sinagoga Vieja-Nueva, que es la más antigua de toda Europa (1270).

En tu segunda jornada puedes comenzar por Malá Strana, uno de los distritos más antiguos de Praga. Separada de las otras zonas por el famoso Puente de Carlos, encontrarás un barrio en un magnífico estado de conservación repleto de palacios y viviendas antiguas. Maravíllate con iglesias como la de San Nicolás o la de Nuestra Señora de la Victoria. Pasea por la Plaza de la Ciudad Pequeña y no te olvides de subir al Monte Petrin, donde te espera la Torre de Petrin, el mirador más famoso de Praga.

Es hora de llegar Hradcany, el corazón de la historia de esta hermosa ciudad; y es que la fundación de Praga comenzaría con la construcción del palacio que hoy podemos admirar justo aquí.

Castillo de Praga

El castillo de Praga es el más grande del mundo, por lo que hay que tomarse tiempo suficiente para admirar cada una de sus partes. Además, no te olvides de rincones mágicos como el Callejón del Oro, la Torre de la Pólvora o el Convento de San Jorge.

Dentro del recinto también encontrarás la Catedral de San Vito, que es el edificio más importante del país y cuenta, entre otros, con unas vidrieras que te dejarán fascinado.

En otro orden, también es importante visitar El Loreto, con una réplica exacta de la Casa de la Virgen María, o el Monasterio de Strahov, construido allá por 1143.

En cuanto al alojamiento, la mejor zona es la de Stare Mesto, por estar muy cerca de restaurantes, cafeterías y lugares de ocio nocturno. Aquí encontrarás hoteles de gran calidad como el Hotel Kings Court o el Hotel Desing Metropol Prague.

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