El Sacromonte (Granada)

SacromonteUno de los lugares más singulares y cargados de leyenda en Granada es sin lugar a dudas El Sacromonte. Aquel paraje, situado en la cuesta del Chapiz, fue el escenario elegido por más de un autor viajero en el siglo XIX para representar el romanticismo español más puro, utilizando para ello las referencias al pueblo gitano, que se asentó en las laderas del Monte Valparaíso tras el paso de los Reyes Católicos por la ciudad, en pleno s. XV, convirtiéndolo en uno de los referentes más emblemáticos no sólo de la propia ciudad, sino también de Andalucía.

Pasear por El Sacromonte es, además de bueno para el alma, bueno para la salud, ya que uno debe subir por terreno empinado durante bastante tiempo, aunque con la meta siempre en mente de disfrutar tanto en la ascensión como una vez arriba de uno de los paisajes más hermosos que podamos imaginar. A mi al menos así me lo pareció.

Lo que nos encontramos hoy día en el lugar es simplemente un legajo de lo que en tiempos pasados fue una auténtica ciudad de cuevas excavadas directamente en la roca; hoy, a lo sumo, encontramos algunas en pie y apenas unas cuantas habitadas, pero que son fiel reflejo de un pasado glorioso y de la propia inventiva humana para sobrevivir.

También encontramos por allí la Abadía y el Colegio del Sacromonte, que se erigieron como elemento de conmemoración del descubrimiento, en 1.594, de los conocidos como “libros plúmbeos” en las llamadas Cuevas Santas. De hecho, el nombre de “sacro monte” viene orientado por el descubrimiento de aquellas láminas de plomo en las que se afirmaba que en el año 65 d.C. varios santos habían sufrido allí torturas. A fin de cuentas, Sacromonte significa “Monte Santo”.

Quizá la vista más espectacular de Granada sea la que se alcanza cuando, ya en lo alto, uno vuelve su vista atrás y contempla cómo se funden en una misma imagen la propia ciudad y la Alhambra, en una estampa digna de un cuento de hadas. Cualquier esfuerzo en subir hasta allí se ve compensado con esa referencia.

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