El Mar Muerto, entre Israel y Jordania

Mar Muerto

Cuentan las historias y leyendas que fue aquí donde Dios se comunicó con el hombre por primera vez. El Mar Muerto nos lleva a los episodios bíblicos del Génesis, Moisés y los Diez Mandamientos y muchos más. Precisamente en la Biblia se hace referencia al valle del Río Jordán alrededor de este mar como el Jardín de Dios, el rincón donde se encontraba el Jardín del Edén.

Situado entre Israel y Jordania, el Mar Muerto es un lago salado atravesado por el río Jordán y en el que también se incluye el Lago Tiberíades. Tiene más de 80 kilómetros de longitud y un ancho de 16, y una de sus grandes peculiaridades es que se halla a más de 400 metros por debajo del nivel del mar. El punto, por tanto, más bajo de la tierra.

Rodeado por las montañas y las colinas de Jerusalén, la belleza plástica y silenciosa de este mar le confiere un pequeño halo de misterio. Apenas hay algunos pueblos a su alrededor, en los que se ha impregnado el carácter tranquilo de las aguas del mar. Sin embargo, en la antigüedad se cree que por aquí cerca estuvieron las míticas ciudades de Sodoma y Gomorra, aunque no hay testimonios arqueológicos de aquello.

El turismo del Mar Muerto se concentra especialmente en la costa este. Allí sí aparecen hoteles, balnearios y otros recintos que han sabido explotar los atractivos religiosos y saludables de este lugar. Hay que decir que el Mar Muerto contiene una gran cantidad de calcio, magnesio, potasio y bromo, minerales que han provocado que los hoteles de esta zona alberguen un buen número de spas y centros de fitness.

Esta zona de la costa también es muy turística gracias a sus playas y zonas de baño. Caben destacar las de Neve Zohar y Ein Bokek, alrededor de las cuales se concentran los hoteles, casas de huéspedes, balnearios, restaurantes y todo el conglomerado de servicios que podemos encontrar. Desde aquí se organizan visitas guiadas por todo el perímetro del mar, paseos a caballo, en jeep o dromedario e incluso actividades náuticas de todo tipo.

Imagino que sabéis que las aguas del Mar Muerto contienen también diez veces más sal que el resto de mares del mundo. Tanto es así que no permite la presencia de forma de vida alguna en él. A pesar de todo es un tesoro turístico de valor incalculable, en donde la naturaleza se funde con la historia bíblica y la arquitectura. A su alrededor encontramos yacimientos arqueológicos, zonas de peregrinación y monumentos naturales como las reservas de Ein Gedi o Einot Tsukim.

Esta presencia de minerales hace que sea un mar cálido y, según los expertos, el mejor lugar del mundo para tomar el sol ya que, el vapor que emerge de la superficie del mar, al estar en continua evaporación actúa como un filtro natural que protege de los rayos. Precisamente se evapora más cantidad de agua de la que recibe, de ahí que su nivel descienda cada año unos 30 centímetros. Según los expertos, podría secarse completamente alrededor del 2050.

Oriente Medio no sería lo mismo sin la presencia de este gigante de belleza natural. Nada como zambullirse en sus aguas para comprobar cómo el mismo mar se empeña en devolvernos a la superficie a pesar de sus más de 378 metros de profundidad. Un lugar inolvidable, sencillamente.

No es de extrañar pues que personajes históricos como Herodes o la propia Cleopatra se vieran atraídos por el carácter saludable de sus aguas. ¿Y si la belleza de la gran figura egipcia no viniera precisamente de sus baños en leche de burra sino del Mar Muerto?…

Foto Vía Mar Muerto Cosméticos

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