El Castillo Peles y otro encantos de Sinaia, Rumanía

Castillo de peles

Sinaia es otra de esas joyas rumanas que pocos conocen y que todos deberían, y es que este hermoso lugar cuenta con uno de los castillos más impresionantes de esta parte de Europa, el desconocido pero maravilloso Castillo Peles.

Rodeada de montañas y ubicada en el valle del río Prahova, Sinaia, a una altitud de hasta 860 msnm, es un destino muy recomendable en Rumanía, tanto en verano como en invierno; y es que en ambas temporadas contará con actividades interesantes para el turista.

Es evidente que uno de los atractivos más destacados de este pueblo es el Castillo de Peles. Es el segundo castillo más visitado del país, después del conocidísimo castillo de Bran, el que se asocia erróneamente al Conde Drácula.

El Castillo de Peles es asombroso. Su fachada ya es desconcertantemente bella. Uno, al verla, no puede imaginar cuanto tiempo tardaron en terminar todos y cada uno de los elementos decorativos de la misma. Así, frente a frente, el turista siente la necesidad absoluta de entrar en su interior y ver si sus salones muestran tanta majestuosidad y calidez como en el exterior, con toda esa madera adornando ventanas y techos.

Construido como residencia de verano de los reyes rumanos. Fue Carlos de Hohenzolern quien lo mandó construir como residencia de verano; y es que otra cosa no, pero parajes ideales para disfrutar del verano en Sinaia hay. Senderos por el monte y rutas paisajísticas de gran calidad.

Está considerado como el edificio histórico más importante del país, ello se debe a que es innegable que cuenta con un carácter único y un valor artístico incuestionable. Asimismo, podemos decir que por ello, el Castillo de Peles es uno de los monumentos de su clase más importantes de la Europa de mediados de siglo XIX.

Fue terminado en 1875 y lo cierto es que a todas luces se trató de uno de los castillos más innovadores de su época. Contaba con más de 100 habitaciones, entre las que destacaban una sala de teatro para 60 espectadores más el palco real, armería, comedor chino y comedor árabe, entre otros. Asimismo, contaba con un gran techo de cristal en la sala de honor que era completamente móvil gracias a un motor eléctrico.

Otra modernidad más, estaba dotado de calefacción centralizada a partir de 1883. Asimismo, cerca se construyó una fábrica eléctrica por lo que este castillo fue el primero en tener electricidad en toda Europa.

No podemos olvidarnos de la importancia histórica del lugar; y es que aquí, en sus fastuosos salones, se llegaron a reunir importantes políticos y se tomaron grandes decisiones, como la del Consejo de la Corona de 1914, donde se decidió que Rumanía permanecería neutral en la Primera Guerra Mundial.

No es la única construcción palaciega de Sinaia, pues también encontramos otro lugar, muy próximo a este castillo, llamado Castillo Pelisor. Comparte complejo con el anterior y fue construido entre 1899 y 1902.

Dese fuera parece un Castillo Peles en miniatura, pues lo cierto es que se han usado los mismos materiales y la misma estética.

Fue construido por orden del rey Carol I para crear una residencia de verano para su sobrino y heredero, el futuro rey Fernando.

Diseñado por el checo Karel Liman, en su interior nos topamos de lleno con una decoración de estilo Art Nouveau, cuetna con muebles y decoración interior de gran interés artístico. Destacamos en sus cámaras, un estudio, una capilla y la sala de oro.

Si bien es cierto que estas atracciones eclipsan a todo lo demás, no podemos olvidar un lugar que fue el origen de este núcleo urbano, el Monasterio de Sinaia.

Tras un peregrinaje a Jerusalén, el boyard rumano Michel Cantacuzène decide que debe construir un monasterio en los montes de Valaquia. Su nombre no podía ser otro que Siania, pues se construía en honor al monte Sinaí.

Fue a partir de 1695 cuando esta hermosísima construcción comenzó a dominar los Cárpatos, llamada desde entonces la Catedral de los Cárpatos. Asimismo, gracias a ella se originó esta comunidad a su alrededor, dando lugar al pueblo que hoy podemos conocer.

Aunque se trata de un pueblo modesto, lo cierto es que cuenta con una oferta de hoteles realmente interesante; y es que en invierno vienen grandes fortunas a disfrutar de sus pistas de esquí. Así, podemos encontrar el Hotel Palace, un estupendo 4 estrellas con 80 habitaciones decoradas con lujo y equipadas con baño, minibar, teléfono de línea directa y TV entre otros. Asimismo, el hotel cuenta con 4 salas de conferencias, bar, discoteca, peluquería, restaurante y aparcamiento, entre otros.

También recomendamos el modesto pero encantador Hotel Caraiman, un establecimiento de 2 estrellas ubicado en un edificio histórico restaurado en 1881. Cuenta con 71 habitaciones, de las que 10 son suites. Asimismo, todas ellas están dotadas de baño, tv y teléfono de línea directa.

Foto vía: Griselda Ramirez

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